EDITORIAL>

 

MORÓN 24 DE JULIO DE 2017

 

Iniciando una nueva gestión reafirmamos nuestro compromiso para continuar trabajando en los ejes rectores que entendemos prioritarios y defendemos con todo nuestro empeño desde hace años: Servicio al Matriculado, Acción Gremial, Actualización Profesional y Sistema Previsional.


Obviamente, sin olvidarnos de incluir las problemáticas y necesidades cotidianas que nuestros colegas van aportando día a día, como corresponde a nuestra función; de modo que este año hemos tomado dos nuevas temáticas que querría destacar: la Accesibilidad y el Hábitat. Ambas con una similitud casi imperceptible, en tanto son cuestiones muy desatendidas, no sólo por los entes de control/planificación sino también por el descuido, falta de conocimiento y, hasta quizás, de compromiso de todos.


Sobre el primer ítem, Accesibilidad, hay una nota contundente en el boletín publicado recientemente en este sitio desarrollando el tema. Debemos trabajar duro para concientizar y exigir el cumplimiento de las normas (no sólo de construcción, sino también de convivencia).


Respecto al Hábitat entiendo que es un tema pendiente para desarrollar, que desde siempre se ha postergado el debate profundo en todos los estamentos Privados/ Colegiales/ Gubernamentales y se simplificó su resolución definiéndolo por superficie máxima en 70 m2 sin mayor análisis ni fundamento. Cuestión que en pocas líneas querría destacar como punto de partida para reflexionar:
Hasta dónde llega el hábitat en su real dimensión o concepto: es el interior de la vivienda, la calidad del espacio, el entorno que rodea la vivienda, la relación con el tejido urbano, ¿es un todo? / Hasta dónde hay que normarlo y cuánto hay de diseño e inversión (Pública y Privada.)

 

La estrategia del Estado para solucionar el déficit “habitacional” es otorgar créditos, fomentar la autoconstrucción, no ejercer el poder de policía y permitir que crezca la densificación “a los ponchazos” con ventajas políticas, con programas que NO incluyen las opiniones de los Colegios, y donde claramente el honorario profesional es la variable de ajuste para poder concretarse (casi siempre argumentando que somos nosotros los que encarecemos las obras o que el derecho al cobro de nuestros honorarios como lo hace cualquier trabajador es una falta de solidaridad para con los destinatarios de las viviendas; sin embargo, variables como el costo de la tierra, los materiales, los honorarios de otros profesionales intervinientes, etc., no se discuten).

 

Hasta dónde las normativas vigentes se ajustan a las realidades de todos: de los habitantes, los políticos, los obreros, la sustentabilidad, los arquitectos, etc.

 

Creo que es momento de debatir profundamente, cómo hacemos para elaborar VARIAS PROPUESTAS, dedicándole todo el tiempo que se requiere para trabajar seriamente, con ideas que se vayan evaluando e implementando paulatinamente en el marco de un programa integral y estratégico, para que no lleguemos a panaceas parciales, que es lo que mágicamente de tanto en tanto obtenemos y después se transforman en espejismos y/o calvarios de imposible resolución. Desde hace más de 30 años que lo observo: siempre es parche sobre parche, sigue pasando el tiempo y no tenemos NADA, ni un mísero diagnóstico unificado acerca de dónde estamos parados.

 

Los desafíos y compromisos que se ha propuesto esta gestión no son sencillos, pero lejos de amilanarnos o permanecer en la comodidad de la inercia del “no hacer nada, porque nada se consigue”, redoblaremos nuestros esfuerzos para la concreción de los objetivos planteados, con la convicción y la confianza de que no hay otro modo de modificar la realidad, y de que los avances, aunque sean mínimos, serán el punto de partida de quienes nos sucedan en esta tarea de conducir el CAPBA 3.

 

Arq. Fernando Güenaga
Presidente CAPBA III